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5.9.12

Dejando el pelero

Ni las monedas de oro se salvan. Yo dudo que exista alguien que le caiga bien a todo el mundo. De hecho, me parece aburridísimo ser el mejor amigo de las 7.000.000.000 personas que representan la población mundial según el U.S. Census Bureau norteamericano. Imagínense sonreírle a ese gentío o saludar en una reunión… Que todos te jalen, no pinta divertido.

Se supone que en la vida, uno se junta con aquellos que tiene cosas afines. No importa que tengas metas distintas, pensamientos diferentes… Formas, colores… Si tienes suerte, hay personas con las que logras un nexo tan fuerte, que terminas llamándolo “amigo”. En mi caso, crecí con 11 amigas.

La cuestión con los grupos grandes, es que cuesta más mantenerse unido y a flote. Si los noviazgos fuesen de 5 personas, ni les cuento los dramas y la novela. Es mejor ser monótono y tener que molestarse sólo por un cumpleaños familiar o un aniversario olvidado al año.  Con los amigos, si se te dio por tener más de uno, no todo el tiempo es color de rosa…

En general, he notado que cuando uno dice lo que las personas esperan, te aman. Los consejos dejan de serlo para convertirse en complacencias. Puedes llegar a ser mejor amigo de quien sea, si siempre apoyas sus pensamientos e ideales. Parece que es de humanos sentirse apoyado al ser aplaudidos. Y para mí son cosas bien distintas.

Mi mejor amiga vive en Australia. Creo que quien me conozca, lo sabe. Dudo que exista alguien que se burle más de mí y me contradiga/regañe en cuestiones amorosas que ella… Y es de las personas que me han apoyado más en cada paso que doy… No me aplaude. Me apoya.

Para hacer la fórmula directamente proporcional: si dices algo que no le parece a Fulanita, te recomiendo que no te pares de la mesa.  

-      – No la soporto… Que incruste – dice Fulanita mientras tú caminas al baño.

Yo tengo un gran problema cuando me piden tratar de agradarle a la gente. For real. Es algo que no se me da. A pesar de que creo ser bien sociable,  tengo una personalidad que consiste en hablar ronco, gritado, ser hiper, extrovertida y a vecesssss cara de culo. Es evidente que no muchas personas toleran mis decibeles y es totalmente válido… Tampoco soy muy sutil con mis opiniones. Hablo taconeado y eso, sin duda, me ha traído problemas…

Siempre pienso en una vez que regañé consecutivamente a una amiga. El motivo: se cambiaba mucho la foto del pin. Ella ama cambiar su foto. Sentada, parada, con la flor, en la playa, en el gym, en la cola… Y a lo largo de varios días, insistí en decirle que no debía hacerlo. La fastidié. Lo admito. La cosa es que terminé aprendiendo yo una lección cuando un día me respondió: “Si me lo has dicho mil veces, y lo sigo haciendo, es porque no quiero cambiar. Así soy yo. Me visto así. Me gusta cambiarme la foto. Soy así. Si no te gusta y realmente te molesta mucho, no seas mi amiga…”

She was soooo right. No más regañadera por las foticos. Eso no la hacía mala amiga. No me afectaba a mí en nada. Con quitar las actualizaciones y más tarde cambiarme a iPhone fue suficiente… Lo que yo estaba logrando era incrustarme y generar una tensión en nuestra amistad con tanto sermón.

Es válido que la gente se aleje cuando no le parece algo… Pero ¿por qué la gente se va? Me pregunto… ¿Quién soy yo para decidir terminar una relación que es de dos? Decir un día: Ya no soy amiga de Fulanita. ¡Pobre Fulanita! ¿Con quién se supone que baile hasta el piso o llore cuando termine con Fulanito? ¿Cómo decido eso así?

Porque hay personas que no le gustan como habla uno y es legal. Lo que duele es la decisión que toman de cambiar años de amistad, de hermandad, por un par de incomodidades acumuladas. Es como terminar una amistad porque hay muchas actualizaciones de pin. Así de ridículo me parece.

 A Jesús le pasó (Jajaja. Sí... Jesucristo. Soy católica y galla). La biblia dice que 5.000 personas comieron el día de la multiplicación de panes. Después de ese día, unos lo criticaron, otros dijeron “yo mejor me piro” y así hicieron. Mientras él hablaba más fuerte, y en contra de lo que era el Imperio Romano, más se iban y lo dejaban. ¡Y eso pasa! Hay gente que simplemente decide pintarse de colores aunque para ti sean tus hermanos. Se rinden. Incluso cuando más lo necesitamos… O cuando ellos más te necesitan.

Si Jesús tenía 12 panas, y al último segundo no le quedaba sino uno, ¿Cómo no me va a pasar a mí que soy una simple mortal?

Por mucho que duela ver cómo otros se alejan… La gran pregunta es: Los que se quedan, ¿por qué se quedan? Váyanse todos los que se quieran ir. Con mi permiso o no. Con argumentos o malcriadeces. Ahora me volteo a los que sí están conmigo… ¿También quieren irse? Yo no tengo porque rogar. No voy a decir que voy a cambiar… No voy a quedarme callada o no decirte más “eso”. Yo no soy Capriles o Chávez que necesito votos. Mi discurso y mi manera de ser no es para agradar a la gente pero sí es para ser tu amigo durante los años que sean necesarios…

Mi sueño siempre ha sido tener una familia grande. Tener un equipo de fútbol formado por puros pichurros que tengan mi apellido. Que mami y papi me duren muchos muchos años y además, agregarle un pocotón de tías/tíos que han crecido conmigo y me han visto en my worst, sin irse.

La puerta está allí… Abierta de par en par… Para que entren o salgan.

3 comentarios:

  1. Definitivo...
    Cada vez me siento mas identificada.
    A veces frustra que pasen esas cosas. Pero que va, al final los que deciden quedarse son los que aprendieron a valorar esas pequeñas cosas que uno puede ofrecer, asi sea un abrazo, una lágrima, un reproche, una crítica.
    Excelente Ale :)

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