A las 4 am me levantó la muy puta. Es difícil
no decir groserías cuando te despiertan así. Con una garganta del tamaño de una
pelota de fútbol y un dolor muscular que poco tiene que ver con ejercicio.
Estar enfermo es de lo peorcito. Prefiero estar
despechada. A esta hora, con un despecho, yo tendría mejores cosas que hacer
que escribir en mi blog. Estaría pensando full. Escuchando música. Maybe
llorando. Tendría varios kilos menos y eso tampoco me caería mal...
Esta gripe lo único que me ha dejado hasta
ahora son una ojeras gigantes y un mal humor increíble por las mañanas (si es
que las 3 en horario militar se considera parte de la mañana). Y no crean que
no tengo ganas de llorar. Los ojos de por sí lagrimean del malestar... Y me da
más indignación llorar sin ganas. Gotera de baño público.
Esto no tiene sentido. Quedarme en mi casa
resting es impensable. Ya todos saben que soy hiperactiva. Que más allá de que
me gusta mi trabajo, mi casa me aburre horrores... Tengo que salir y hacer algo!
La cosa es que ella no me deja. No puedo
hablar. Literal que me quedé sin voz. Puedo recordar par de chistes sobre 'qué hice con mi garganta el fin de semana' o el 'ojalá te quedes muda para que
no me fastidies tanto' de mi papá. Definitivamente, los Míguez tenemos un humor
traído directo de Ourense, Galicia.
No poder decir una palabra me perturba. Para
los que no me conocen, les explico que yo hablo con un tono de voz grueso, de
hombre de unos 45 años promedio, con un volumen MAX. en reproductor de carro
tukki, y además me encaaaaanta estar diciendo pistoladas todo el día.
Esto es lo que se llamar rendirse con bandera
blanca. Gripe, llévate todo. Tengo las manos arriba. En esta guerra de 3
días, mi saldo es de dos reuniones canceladas, una cara que no se arregla ni
con cirugía, pizarra de la oficina full de indicaciones en marcador negro, mis
post-its en cero y nueva entrada de EraUnPacto...
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