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1.11.12

La narradora


De ella saqué la gritadera. Esas ganas de contar la vida como si fuese una película. Con cada escena, cada plano bien descrito. El protagonista de la historia puede ser cualquiera. Un vigilante, la vecina, una amiga, el pájaro que se posó en la ventana, tú leyendo mi post. Para mi mamá, es muy fácil irse al detalle y repetir gestos y tonos de voz. Los Hermanos Grimm no serían famosos si ella hubiese nacido en 1760 y tantos. Ella lo expresa todo como si narrara un partido de la Champions. Emoción. Intriga. Dato curioso. Emoción. Comentario fuera de lugar. Emoción. Gol.  Si la escucharas, te sorprendería lo extraordinario y fantástico que puede resultar ir a la panadería.

Para hablar con mi mamá, debes tener tiempo de sobra. Decir “Chao, mami… Te veo en la noche?” significa en su mente: “Porfa, invéntame una historia larga y en partes de lo que vas a hacer desde las 8 a.m. y hasta las 8 p.m., que me gusta aguantar el ascensor con un pie adentro, y otro afuera, mientras disfruto de tu compañía…”

Lo sentimental también tuvo que ser de ese lado. Mi papá es tan gallego, que creo que su corazón es en realidad un callo (como en los caldos). Él siente mucho y expresa poco… Claro! No hace falta que lo haga. Ella se expresa por los dos y hasta por mi hermano. Las emociones son tan importantes para las Míguez-Casalins que si nos preguntan el nombre del documental sobre relojes que vimos la semana pasada, no tenemos idea. Ni sé el canal. Maybe Discovery o NatGeo. Por otro lado, les puedo decir exactamente que tenía puesto cuando me enteré que mi mejor amiga se comprometía y mi mami recuerda cada salida con mi papá, todas las canciones de mi infancia, los enamorados de mi tía, la primera caída de mi hermano… y a un nivel de detalle que parece Instrucciones para whatever de Julio Cortázar.

Dicen que somos igualitas. Yo de pequeña lo dudaba. A los 6 años yo era catira como mi papá y eso significaba que me parecía a él y no a ella. Mi hermano si compartía su pelo negro. Él sí era como ella. Hoy en día, veo nuestras similitudes. La cara alargada y los ojos pequeños. Las manos de vieja. Las cejas desordenadas. La espalda chiquita y las ojerotas. Las piernas larrrrrrgas y lo flacas. Ojo: la delgadez es el tipo de herencia que se desvanece con el abuso. Es como si un quinceañero recibe un cheque por $1234567890. Si se los rumbea, los pierde. Igualito. Ser delgada es un bien que me traspasaron y se perdió con los años.

Parecerme a ella me asusta. No hay mujer que no te diga que le da miedo parecerse a su mamá. Que hay muchas cosas que cambiaría y blablabla. Yo estoy de acuerdo en mucho de eso… Pero viéndola al lado mío, sentada y tranquila por tenerme cerca, me da una alegría inexplicable. Muchas personas no cuentan con esa cercanía que yo tengo con mi mami. Y eso es garantía de que ella lo hizo bien. Que esas historias contadas con tanto amor, y loquera, sirvieron de algo. Es lo que me hace pensar si estoy a la altura de ser mamá algún día, y más si quiero un equipo de fútbol. A la altura de alguien que, más allá de darme la vida, me narró a todo gañote lo que se siente ser mi madre...

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