Ni las monedas
de oro se salvan. Yo dudo que exista alguien que le caiga bien a todo el mundo.
De hecho, me parece aburridísimo ser el mejor amigo de las 7.000.000.000
personas que representan la población mundial según el U.S. Census Bureau
norteamericano. Imagínense sonreírle a ese gentío o saludar en una reunión… Que
todos te jalen, no pinta divertido.
Se supone que en
la vida, uno se junta con aquellos que tiene cosas afines. No importa que
tengas metas distintas, pensamientos diferentes… Formas, colores… Si tienes
suerte, hay personas con las que logras un nexo tan fuerte, que terminas
llamándolo “amigo”. En mi caso, crecí con 11 amigas.
La cuestión con
los grupos grandes, es que cuesta más mantenerse unido y a flote. Si los
noviazgos fuesen de 5 personas, ni les cuento los dramas y la novela. Es mejor
ser monótono y tener que molestarse sólo por un cumpleaños familiar o un
aniversario olvidado al año. Con los
amigos, si se te dio por tener más de uno, no todo el tiempo es color de rosa…
En general, he
notado que cuando uno dice lo que las personas esperan, te aman. Los consejos
dejan de serlo para convertirse en complacencias. Puedes llegar a ser mejor
amigo de quien sea, si siempre apoyas sus pensamientos e ideales. Parece que es
de humanos sentirse apoyado al ser aplaudidos. Y para mí son cosas bien
distintas.
Mi mejor amiga
vive en Australia. Creo que quien me conozca, lo sabe. Dudo que exista alguien
que se burle más de mí y me contradiga/regañe en cuestiones amorosas que ella…
Y es de las personas que me han apoyado más en cada paso que doy… No me
aplaude. Me apoya.
Para hacer la
fórmula directamente proporcional: si dices algo que no le parece a Fulanita,
te recomiendo que no te pares de la mesa.
- – No la soporto… Que incruste –
dice Fulanita mientras tú caminas al baño.
Yo tengo un gran
problema cuando me piden tratar de agradarle a la gente. For real. Es algo que
no se me da. A pesar de que creo ser bien sociable, tengo una personalidad que consiste en hablar
ronco, gritado, ser hiper, extrovertida y a vecesssss cara de culo. Es evidente
que no muchas personas toleran mis decibeles y es totalmente válido… Tampoco
soy muy sutil con mis opiniones. Hablo taconeado y eso, sin duda, me ha traído
problemas…
Siempre pienso
en una vez que regañé consecutivamente a una amiga. El motivo: se cambiaba
mucho la foto del pin. Ella ama cambiar su foto. Sentada, parada, con la
flor, en la playa, en el gym, en la cola… Y a lo largo de varios días, insistí
en decirle que no debía hacerlo. La fastidié. Lo admito. La cosa es que terminé
aprendiendo yo una lección cuando un día me respondió: “Si me lo has dicho mil
veces, y lo sigo haciendo, es porque no quiero cambiar. Así soy yo. Me visto
así. Me gusta cambiarme la foto. Soy así. Si no te gusta y realmente te molesta
mucho, no seas mi amiga…”
She was soooo
right. No más regañadera por las foticos. Eso no la hacía mala amiga. No me
afectaba a mí en nada. Con quitar las actualizaciones y más tarde cambiarme a
iPhone fue suficiente… Lo que yo estaba logrando era incrustarme y generar una
tensión en nuestra amistad con tanto sermón.
Es válido que la
gente se aleje cuando no le parece algo… Pero ¿por qué la gente se va?
Me pregunto… ¿Quién soy yo para decidir terminar una relación que es de dos? Decir
un día: Ya no soy amiga de Fulanita. ¡Pobre
Fulanita! ¿Con quién se supone que baile hasta el piso o llore cuando termine
con Fulanito? ¿Cómo decido eso así?
Porque hay
personas que no le gustan como habla uno y es legal. Lo que duele es la
decisión que toman de cambiar años de amistad, de hermandad, por un par de
incomodidades acumuladas. Es como terminar una amistad porque hay muchas
actualizaciones de pin. Así de ridículo me parece.
A Jesús le pasó (Jajaja. Sí... Jesucristo. Soy católica y galla). La biblia dice
que 5.000 personas comieron el día de la multiplicación de panes. Después de
ese día, unos lo criticaron, otros dijeron “yo
mejor me piro” y así hicieron. Mientras él hablaba más fuerte, y en contra
de lo que era el Imperio Romano, más se iban y lo dejaban. ¡Y eso pasa! Hay
gente que simplemente decide pintarse de colores aunque para ti sean tus
hermanos. Se rinden. Incluso cuando más lo necesitamos… O cuando ellos más te
necesitan.
Si Jesús tenía
12 panas, y al último segundo no le quedaba sino uno, ¿Cómo no me va a pasar a
mí que soy una simple mortal?
Por mucho que
duela ver cómo otros se alejan… La gran pregunta es: Los que se quedan, ¿por qué
se quedan? Váyanse todos los que se quieran ir. Con mi permiso o no. Con
argumentos o malcriadeces. Ahora me volteo a los que sí están conmigo… ¿También
quieren irse? Yo no tengo porque rogar. No voy a decir que voy a cambiar… No
voy a quedarme callada o no decirte más “eso”. Yo no soy Capriles o Chávez que
necesito votos. Mi discurso y mi manera de ser no es para agradar a la gente
pero sí es para ser tu amigo durante los años que sean necesarios…
Mi sueño siempre
ha sido tener una familia grande. Tener un equipo de fútbol formado por puros
pichurros que tengan mi apellido. Que mami y papi me duren muchos muchos años y
además, agregarle un pocotón de tías/tíos que han crecido conmigo y me han
visto en my worst, sin irse.
La
puerta está allí… Abierta de par en par… Para que entren o salgan.