Entradas populares

2.7.12

Venezuelan Rockstar


Con esa cola infernal, lo que me tocó fue desviarme al San Ignacio. Allí lo vi. Estaba en una Escalade 4x4, manejando él mismo y abriendo la puerta a un grosor de 3 cm para recibir el ticket del estacionamiento. Yo, a su lado derecho, disimulaba mi emoción al descubrirlo. El tiempo no me dio para mirar mucho. Sólo pillé que iba acompañado por una mujer de copiloto y por dos motos con escoltas. Yo no es que sea admirador de su trabajo. Por el contrario, me la paso criticando a cuanto periodista o fanático que vive obsesionado con ellos. Pero de todas todas, es un rockstar y yo tenía que perseguirlo.


Por Ley de Murphy, mi ticket no salía. El carro de atrás desesperado empezó a gritarme sin darse cuenta de que yo tenía más apuro que él. Ese ticket salía o yo rompía la baranda. Tenía que descubrir donde estaba parada la camioneta. Era necesario estar cerca de él. Con par de golpes a puño cerrado logré entrar al estacionamiento y salir pirado a conseguir puesto. La camioneta de él no tenía placa, no tenía ningún sello, calcomanía, nada! Y yo necesitaba saber dónde se iba a parar.


Al cabo de dos pisos, vi a los escoltas. Dos Guardias Nacionales, al mejor estilo de Terminator, estaban en el pasillo del ascensor esperando que él se bajara. Yo, me paré en el primer hueco que encontré y me bajé corriendo hacia el mismo sitio. Guardé mi celular. Lo primero que pasa por la mente de alguien como él, es huir de cualquier estúpido que quiera tomarse fotos o hacer preguntas. Mi movida era más inteligente: actuar como si no lo reconociera.


Al frente del ascensor esperé paciente. Conté ladrillos y eché una miradita de vez en cuando a la mujer del tipo porque estaba divina. Unos años más joven que él y con un vestidito rojo que Dios se lo guarde. Él lucía tranquilo aunque algo impaciente con el ascensor. Tocaba par de veces el botón y no paraba de suspirar profundo. Los GN, mudos. Si hubiesen tenido un gorro largo y peludo, hubiese pensado que eran ingleses.


El ascensor nunca llegó por lo que el tipo dijo: “vámonos que esta mierda está dañada”. Yo pensé: “como todo en este país” pero me salió un: “así parece”. El tipo no me miró, la jevita sí y los Guardias me bloquearon unos segundos. Yo pensé que hasta ahí había llegado yo, pero no fue así. En el piso siguiente, estaba el ascensor. Esperándonos y respondiendo a mis súplicas. Me monté corriendo. Como si fuese parte de su manada. Apurado y mirando mucho al piso. No quería hacer contacto visual para que no me descubrieran. Había logrado permanecer tanto tiempo cerca, que no podía arruinarlo ahora. Me arriesgué con un “hace calor”. Ahora mi meta era que me respondiera, pero no lo logré. Se abrió el ascensor y todos salieron. Yo no. Un guardia ya me tenía pillado y esto podía terminar mal. Esperé a salirme en el siguiente piso y llamé a mi novia: “Gorda, acaaaabo de estar con Diosdado en el ascensor del San Ignacio…! Tenía unos escoltas que te cagas…”

1 comentario: