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25.6.12

La gordita


Es que así es sencillita la vida. A las puticas con pelo largo todo les resulta fácil o gratis. Mientras yo hago cola entre la multitud, la loba del piso 10 siempre es la primera que atienden en la panadería. Ahí está: con el culito parado pidiendo canillas. Te lo juro que no viniese más si no me gustara tanto el cachito de jamón y la bomba de crema pastelera.

Siempre que vengo, está ella. Alta, flaca blanca, catira y puta. Yo no es que la mire mucho sino que sus características saltan a la vista (claro! la caraja es una brincona). En lo que me ve, me sonríe. Ella sabe que yo soy más bonita, que ni un pantalón le queda tan pegadito como a mí y que a los hombres les gusta la carne y el béisbol… Y ella, ni tiene carne, ni tiene pinta de haber ido al estadio.

Pobrecita. Seguro vive en una eterna vomitadera o come lechuga todo el día. Cuidado y se pone verde! Esa debe estar pidiendo las canillas para la mamá o los niños de la calle porque se las tira de santa. Coño. Su canilla está más tostada. Típico. ¿Será que cambio la mía? El peo es la que la mordí. Aunque si la volteo, Joao no se va a dar cuenta… Qué coño. Lo dejo así. A pagar y más nada. Uy! Oreo Fudge! ¿Eso no estaba descontinuado? 


19.6.12

Yo no soy runner

Entre las grandes contradicciones de mi vida, se encuentra esa fiebre reciente de ponerme a hacer ejercicio. Les cuento algo: yo jamás hice ejercicio. De pequeña, me obligaron a hacer ballet, tap, flamenco, danza nacionalista (entiéndase joropo del bueno), jazz y actuación. Como buena floja que soy, y con lo fácil que se me daba gritar y llorar en un escenario, me incliné por la actuación y dejé la academia de baile. De allí en adelante, me he llenado la boca diciendo que nací flaca, que puedo comer lo que sea y que el ejercicio es para otro tipo de gente.

Resulta que desde hace como un año estoy experimentando con el mundo del fitness. Arranqué con un gimnasio que se tardó sólo 2 meses en terminar conmigo. Había diferencias irreconciliables. Para comenzar, me tocaba ir en Converse pues no tenía zapatos de ejercicio y todos los modelos que existían en el mercado me parecían la cosa más fea y niche el mundo. La música electrónica, los papiados y las mamacitas en lycras me espantaron a tal nivel de preferir hacer pesas sola en mi casa y no volver por meses a una tienda deportiva.

Un día conocí a la natación. Un médico me dijo que debía fortalecer el core por problemas en la espalda. Que de lesionarme más la espalda, no iba a poder usar tacones nunca (otra de las contradicciones de mi vida: aunque no parezca, amo los tacones). Ese mismo médico me aseguró que no había mejor ejercicio en el mundo que meterse en una piscina helada y ponerse a nadar como loco. Lo que no me dijo es que era el deporte más aburrido del mundo. Cuando entras a una piscina debes pasar por la indignante sensación de la desnudez en público. Los hombres se ponen un webokini o pantaletica masculina y yo debo usar un traje de baño completo unicolor, con un gorrito que no puede con mi afro de león y unos lentes que siempre les entra agua o se empañan, sin importar la marca que sean. 

Además, nadar es la cosa más egoísta del mundo. Una vez que entras a la piscina, eres tú contigo misma. Pánico, no? Cuando haces las primeras tres piscinas en estilo libre, te sientes bien. Controlas tu respiración, corriges la posición de tus brazos, sientes el agua... A la cuarta, empiezas a pensar en tu trabajo. Quinta, en tu familia. Sexta, en tu novio. Séptima, en tu ex. Séptima y media, en la ex de tu novio. Octava, en tus imperfecciones. Octava y cuarto, en lo grandiosa que eres. Octava y media, en qué quieres cenar... No llevas ni las diez piscinas que corresponden al calentamiento y ya tu mente está más enredada que el pelo de Iris Valera. Dedicarme a eso por más de un mes me hubiese dejado en un psiquiatra...

Luego de abandonar la natación me metí en la onda del yoga. Les debo admitir que ha sido de las disciplinas más fieles que he tenido. Desde el día que la conocí, esta ahí. Como ese noviecito que todavía te escribe once in a while. Que un día te visita y te deja chocolates. Así voy. Un día hago yoga, otros días no. Hasta me compré un mat. Primera inversión  que hago en PlanetFit con emoción... Cuando comencé fue por la falsa creencia de que hacer yoga todos los días me iba a traer paz. La verdad es que la paz vino solita, mucho después, cuando decidí eliminar la mala costumbre de pensar en lo que no se dió en vez de lo que sí me sobra.

Ahora les cuento el objetivo de este post. Lo anterior fue calentamiento (como en natación). Les vine a decir que yo no soy runner. Hace seis meses una amiga me invitó a correr por Los Palos Grandes con un grupo de personas que se hacen llamar @RunnersVenezuela. Según ella, con ir y acompañarla "a mi ritmo" me bastaba. Su gancho era decirme la gente era súper pana y que casi nadie había corrido ninguna carrera. La idea no me encantó pero fui porque no tenía más nada que hacer y me aburría seguir durmiéndome a las nueve de la noche.


La cosa con correr es que eres tú contigo, pero de una manera distinta. La mente juega, pero no sucio. En esta ciudad, en donde las aceras tienen huecos, los carros se te lanzan encima y además par de obreros te echan piropos, es necesario estar alerta de tu alrededor sin dejarte pasar mucho rato con las voces de tu cabeza... El ipod me ayudó un montón. "La música es vida" y necesaria cuando no quieres quedar en ridículo en frente de 100 personas que tienen los zapatos que son y una colección de franelas numeradas en su cuarto. Ellos van a un promedio de 5 o 6 y yo aún no sé que significa eso...


Los runners se caracterizan por tener una filosofía muy linda. Una mezcla entre evangélicos, hippies y adictos a Paulo Coelho. Se la pasan inventando frases tipo "la vida es como una acera que se divide en dos caminos y tú decides si llegar a la meta o agarrar el atajo con sudor". Yo pienso a eso: wtf. Yo corro por diversión.

Esa pasión de practicar algo con todo tu ser, sin bipolaridades, no te la tengo yo. Yo abandono los deportes sin pensarlo dos veces. Lo que sí puedo asegurar es que es la disciplina que lleva más tiempo conmigo sin ser obligada. Es algo que realmente me gusta y por lo que salgo de la oficina temprano o dejo de salir un jueves en la noche.

Mi mamá me pide que deje de correr. Que las rodillas me van a fallar pronto y que Caracas es muy insegura de noche. Yo creo que nadie se mete con la manada de gente que corre conmigo. Que somos como los motorizados pero sin la moto. Que nos cuidamos tanto y estamos tan unidos, que veo improbable correr con otro grupo de gente. Ellos me motivan a seguir inscribiéndome en una que otra carrera... Mis rodillas? Lucen bien. Antes me muero por el hígado que por eso y tampoco pretendo dejar de tomar prosecco any time soon.

La primera carrera la hice a beneficio de no se quién, en donde donabas tus calorías por vida. Caminé 2K y gateé 3. Si me desmayaba en la pista, sólo esperaba que contaran las calorías que había quemado hasta ese momento y llamaran a mi familia. Hoy en día, corro con dos de mis mejores amigas todos los martes y jueves (atención secuestradores, esto no es el día real... lo hago para despistarlos). Hacemos normalmente 5k aunque ya me he lanzado al grupo de los 7k par de veces. No tengo idea de mis tiempos. No se estirar muy bien. No me gusta pararme temprano. No hago ejercicio los fines de semana. Como full pizzas. No tengo reloj profesional y la semana pasada, me robaron el ipod. Pero nada de eso importa, porque yo no soy runner.... yo sólo corro for fun.


12.6.12

Hablemos de ayer


Gorda, ayer conocí a un hombre bello. Estaba en el matrimonio con sus amigos y de la nada, decidió invitarme a bailar. Era obvio que nos habíamos lanzado par de miradas antes. ¡Intensas! De esas que hacen que casi  te caigas mientras caminas. No. No tenía novia. Estaba solito y enamorado de mí. Claro, ¡me hice la dura! El primer trago me lo serví yo. Le dije que se dejara de machismo y ridiculeces. Que yo era una mujer hecha y derecha y no necesitaba ningún príncipe que me rescatara, mucho menos que me sirviera un piche trago. Yo te aseguro que lo dejé loquito. Incluso me dijo que hoy me iba a llamar para cenar. Ya sé que ponerme. ¿Recuerdas la pintica que no me he estrenado esperando mi cumple? ¡Creo que hoy vale la pena usarla! No. Recuerda que yo estoy a dieta y no puedo comer mucho así que le diré para picar alguito y tomar vino. Se ve que tiene buen gusto, que es súper comprensivo y puede ser hasta buen esposo, chica. Me habló de su trabajo un ratote. Parece que el niño no tiene tiempo de nada. Puro trabajo, reuniones, viajadera. Si, si. El dinero es lo primero. Yo lo apoyaría demasiado si tiene que irse unos días para que crezca su negocio… Se ve que es responsable y dedicado con eso. Yo le conté como me gradué antes de tiempo y la última licitación que gané en la compañía. La idea es que sepa que no soy sólo tetas y culo. De eso está hecho el mundo, pero hoy en día los hombres buscan algo distinto. Diferente al resto. Jajaja, bueno boba, seré plana pero él no lo sabe. Tenía la faja y el push-up. Bailando yo daba unas vueltas locas para que no sintiera mi cintura tiesa de toda la barriga aguantadita ahí. ¿Estás loca? Le di un piquito y ya. No quería quedar como la regalada. Aunque la verdad lo que quería era zampármelo como un helado. Me dejó en la casa y yo rezaba a todos los santos para aguantarme. Y eso que insistió heavy. ¿Tú crees que me llame?







Brou. Si fui ayer. De pinga. Estaba Raúl que llegó de Miami. No, no. Bueno conocí a una jevita ahí medio culona pero con cero tetas. La jeva estaba buscando cacao de frente y coroné de lo bello cuando la llevé a su casa. Ni le tuve que servir tragos. ¿Vamos hoy a tu casa? Invita al culito de la semana pasada que las amiguitas están chéveres y Andre sigue de viaje.