Cuando vives en Terrazas del Ávila, la Cota Mil es la única vía que te permite llegar a Las Mercedes en menos de una hora. La agarras saliendo de la urbanización y sigues derechito hasta la salida de La Castellana. Es un vueltón pero es lo que toca.
La cola se mueve y, entre Luis Chataing, César Miguel Rondón y El Ávila, uno se distrae. Hoy no era distinto hasta que arrancó "la alcabala".
Dos motorizados detuvieron el tránsito, un poco antes del primer semáforo que te toca bajando hacia la Plaza La Castellana (a nivel de Pedregal, ja!). Como ya me han intentado robar, sabía lo que me tocaba hacer: cartera al puesto de atrás, celular bajo el asiento del piloto, vidrio aún arriba, confirmar los seguros cerrados.
Dos motorizados más empezaron a pasar lista, carro por carro, y yo era la tercera. El hombre del Corolla de adelante le entregó un ipod nano de color verde y otra cosa que no pude ver. Era mi turno. “Toc toc toc”, sonó mi vidrio al sentir el puño del choro.
- Baja el vidrio y dame el anillo - gritó bastante acelerado y mirando de un lado a otro.
La cola no se movía ni un poquito y pude ver cómo la camioneta de al lado empezaba a bajar el vidrio mostrando a una parejita de unos 30 años tope.
- Dame ya el anillo – repitió.
Hice algo de caso. Bajé un poco mi vidrio, lo vi a la cara, y le dije:
- Chamo, el anillo es de plástico… No te sirve de nada – Así era. El anillo lo había comprado hace como dos meses en Aishti por 3 lochas. No era negocio para él pero de todas todas, se lo di.
- Dame el reloj y el celular – replicó analizando el anillo.
- Mi reloj? Es de plástico también!!! Lo quieres? – Empecé a quitarme mi Casio F-91W. Un reloj old school, viejo, rojo, que debe costar unos $10 tope por Amazon o 150 Bs en El Sambil.
- Tu celular! – insistió ya desesperado. Quitando su atención del reloj que aún mantengo conmigo.
- No… - dije.
La pareja de al lado si entregó todo. La mujer le rogaba al esposo que entrega su anillo de casado y así fue. El choro de ellos se fue con dos anillos de oro y dos relojes. No sé cuál fue la suerte del resto de la cola. Mi choro, se aburrió de mis malcriadeces y se fue a hablar con los de "la alcabala" para seguir su trabajo. A mí me tocó esperar. Fueron como 30 minutos viendo como repetían la operación cada 10 carros delante de nosotros. Los del final de la cola, ya habíamos tenido que lidiar con el mar de nervios, el trato irrespetuoso y la impotencia. Los de adelante probablemente no sabían lo que les esperaba…
Es la tercera vez que le digo que no a un choro. Jamás me han sacado una pistola y le pido a Dios que nunca me toque vivir eso. No sé cómo reaccionaría. Las veces anteriores tampoco he querido entregar nada. Mi cuerpo rechaza la idea de que me quiten algo que me pertenece porque sí.
Las “chácharas” que tengo, como lo puede ser un reloj, una cartera, un celular… y hasta mi carro, son trabajadas y pagadas por mí. Son horas en montajes de eventos. Días adaptando conceptos. Semanas desarrollando ideas y vendiendo propuestas. Noches de trasnocho. Momentos menos con mi familia y amigos para compartir con clientes o compañeros. Lo que no me he pagado yo, menos aún lo entregaría. Sería un irrespeto a mi papá y a todo lo que se ha partido por darnos la vida que tenemos.
No me da la gana de regalarle a una persona que no conozco algo que me merezco. Yo creo que la parejita tenía ganado el derecho de recordar su amor con dos piches anillos. Creo que el dinero que obtenga ese malandro no se iguala al recuerdo de la noche en la que decides casarte. Son probablemente años de relación aguantando peleas, disfrutando momentos, haciendo sopita para el ratón, conociendo a la suegra… Y va a venir alguien a quitárselos porque no tiene nada mejor que hacer un martes a las 7:20 a.m.?!
Choro, búscate otro oficio. A mí no me da la gana de irme del país porque hay inseguridad. Me provoca seguir ganándome mis “chácharas” e invirtiendo en Venezuela. Ésta es la casa que recibió a mis abuelos paternos y maternos. Es donde quiero conocer al amor de mi vida (y poder conservar nuestros anillos). Por favor, respeta eso que yo no he ido a tu casa a quitarte nada… Y si alguna vez, hipotéticamente, lo hiciera… Espero que me digas que no.
Te apoyo y me encanta tu relato, tienes toda la razón en el hecho de que "Tu cuerpo rechace la idea de que le quiten algo que le pertenece" ...Sin embargo pienso que tu vida tiene más valor que cualquier cosa material y estoy seguro (a pesar de que no sea justo) que con esa fuerza y energía vital que tienes, sin duda podrías volver a conseguir esas cosas materiales que te podrían haberte arrebatado estas "personas", si es que se les puede llamar así...Recuerda que no estas sola en la vida y que tu familia y los que te quieren no querían perderte nunca por un celular o un anillo...Gracias a Dios no te paso nada...
ResponderEliminarPidamosle a Dios que ayude a Venezuela a salir adelante y sigamos poniendo nuestro granito de arena para que así sea. A trabajar y seguir adelante!
Un gran beso para ti y espero que el próximo relato que vea sea de algo positivo y feliz!!!
esta buenisimo este escrito alelita!! tb pido porque no te saquen una pistola, pero me encanta que tengas la valentia de decir que no, porque es asi, t ganaste tus cosas! Que los choros vayan y hagan algo productivo para que se ganen sus cosas tambien!
ResponderEliminar