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30.7.12

Cadena perpetua



Here's the thing. Ayer conversaba con mi prima sobre las cosas que yo asumo de manera natural, y que los hombres o las demás personas no ven. 

No es secreto para nadie que yo soy machista. Sí, feministas del mundo. Condenadme a cadena perpetua pues confieso en voz alta y montada en un podio que me criaron en una casa en donde mi papá trabaja y mi mamá se dedica a la casa. Que además de esto, por ser la mayor, me trataron siempre como el varoncito lo cual generó en mí una especie de rebeldía y no tolero que más nadie me vea de esa forma. 

Definamos mi machismo antes de que me encarcelen. Yo amo trabajar. Nací con una condición de hiperactividad no detectada y debo estar siempre haciendo algo para no volverme loca. Por eso trabajo desde hace años y lo pretendo hacer de por vida. Lo que si nunca (léase bien: nunca) me van a ver hacer es cargando una cava, arreglando una tubería o pagando una cuenta en la primera cita.

Yo no sé qué le pasa a los hombres hoy en día. Creo que están mas bipolares que nosotras, y wow! eso está difícil que lo ganen. Conversaba con mi prima sobre la necesidad que tienen ellos de ver a una mujer que necesite protección. Que los vean alto, con admiración y adoración pero que además tengan los pantalones bien puestos y no sean ningunas bobas. Algo así como que si… pero no.

Si eres la niña de tu casa. La que no los besa a la primera y esperas que te digan "novia" para ir a un segundo plano, los estás haciendo perder tiempo. Él tiene una meta desde que te conoce hasta que te deja en tu casa después de cenar. Si él no cumple ese objetivo, en digamos unas 3 o 4 salidas, chao. Se acabó la novela. Deja de creer en La Sirenita porque tu príncipe se fue hace rato a perseguir a Úrsula que está bien rascada mandándole mensajes desde Le Club. Por otro lado, si eres Miss Independiente 2012, la mujer que trabaja, se paga todo, no depende de nada, maneja de noche, toma ron a su par y además eres taaaan echada pa' lante que no esperas la primera para entregarte con todo en un estacionamiento, olvídate de conocer a sus papás. Cuidadito si no conoces ni a sus amigos. Y ten por seguro que después de una semana de pasión, eso se acaba más rápido que el jamón serrano en mi casa. Repito: bipolares.

Yo admito que no soy de un extremo o del otro. Que depende del niño que toque y del mood que te dé. Pero siento que hay cosas que sólo corresponden al hombre o el mundo se acaba.

Yo no pido que un hombre no diga groserías (por ejemplo). Sería desubicado de mi parte asumir que un novio mío le dijera a su mejor amigo “Nooooo amiguiii” en vez de webon, marico y afines. Por el contrario, ellos si lo esperan de mí...

Para que el mundo no pierda su curso natural, y ayudemos a que los Mayas terminen de quedar como unos mentirosos, los partidos de fútbol, el temita de las películas porno, el PlayStation, la fuerza bruta para abrir un pote de Ketchup, no tener que fingir orgasmos, ser incapaces de llorar el público, no usar flecos en su ropa interior, poder casarse a los 35 sin que nadie cuestione qué pasó y comer todo el chocolate del mundo sin engordar es algo que ellos merecen!

Instead, nosotras debemos heredar el apellido de ellos al casarnos, ir al gym para lucir bonitas, reírnos de sus chistes (aunque a veces sean peores que los de Miguel Ángel Landa), recibir al barquito una vez al mes, tener carteras donde quepan sus cosas, cocinar rico y ser mujeres pensantes porque de nada sirve que el niño te hable y des pena ajena.

Si estas cosas se saben, me pregunto: ¿Qué te hace pensar remotamente que yo debo pagar la cena en nuestras primeras salidas? Lo digo y siento como me insulta un gentío pero me rehúso a no ser yo. Alelita Míguez nunca pagara una primera cena con un niño que le guste. Con un amigo, venga! Las que sean. Si cenaste conmigo y saque la billetera, alerta: No llevas chance.

Yo estoy de acuerdo con los noviazgos que pagan mitad y mitad o que la niña decide pagar once in a while una cena. Me parece hasta necesario sorprenderlos de esa forma. Si tienes un buen novio, hazlo! No sólo eso: cómprale un juego de play (aunque odies ese aparato destruye hogares), llega a la casa de él con su comida favorita, regálale una botella del mejor ron… inventa algo para compensar todo lo que él ha pagado y disfrutado contigo. Pero, si estamos saliendo, y tú tienes esa meta que tooooodos conocemos entre ceja y ceja, lo mínimo que debes hacer es buscarme por mi casa y pagarme.

No me gusta tener que ir a la playa y servirme mis tragos. ¿Alguna mujer ha tenido que sufrir ese tormento de sacar la botella de prosecco del fooooondo de la cava? Allí. Donde están las birras, el agua del hielo derretido y la Coca-Cola del ron. Les cuento algo: no es agradable y no es nuestro trabajo. Eso lo debería hacer él junto con abrirte la puerta del carro. Tú, pues ocúpate de la toalla, de que coman durante el día y de que él la pase bien. Cuando veo un hombre insolado inmediatamente sé que no tiene una mujer cerca… O que ella no merece tener novio habiendo tantas solteras. El bloqueador es a nosotras como es la cava a los hombres.

Me parece increíble que las mujeres cada día ganemos más terreno. En lo laboral, en la casa… Hay millones de paradigmas que no tienen validez actualmente como aquel que reza que somos el sexo débil… Y créanme, me parece maravilloso. Pero también creo que no hay nada más rico que dejarte sorprender por unas flores. Que irme a una barra a pedir un trago para los dos no sólo se ve horrible, sino que me somete a caerme a golpes con el gentío que anda en las mismas. Es mejor que tú, como hombrecito que eres, tengas estos detalles y que yo te agradezca de las mil maneras que tengo pensadas… Que la feminidad nunca se debe perder y que las machistas no somos tan malas como para terminar con cadena perpetua. 

27.7.12

Destino de las explicaciones





En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones.

Una sola cosa inquieta en este justo panorama: lo que pueda ocurrir el día en que alguien consiga explicar también el basural.


Julio Cortázar

12.7.12

Happiness


Resulta que por culpa de un señor, llamado Gafas Rodríguez, yo pasé todo el día preguntándole a la gente de mi oficina ¿Qué definición tenían de felicidad?

Imagínense eso. Recibí caras de incruste ('tú si eres intensa'), piropos a lo camionero ('vámonos a un cuarto oscuro y yo te muestro') y respuestas a lo auto-ayuda ('es cuando entre dos seres humanos brilla la luz de un sol resplandeciente lleno de amor y así florece... wtf').

Ninguna cosa que escuché me generaba ni un sonrisa en mi vida... y yo necesitaba escribir el concepto de felicidad lo más claro posible para postearlo como video, imagen o texto.

Después de 25 años, yo nunca me había cuestionado esto. Podía auto-preguntarme ‘¿Qué me hace feliz hoy?' Mi respuesta: Un fondant de chocolate / Ganar la licitación / Un beso de. Pero resulta y acontece que al papá de Gafas le gustaban mucho las estampillas. Y esto, lo inspiró a iniciar el proyecto de Letter to Our World (Carta a Nuestro Mundo).

La idea es que un mapa que él hizo, a punta de estampillas de cada país, viaje por el mundo y pase por la vida de las personas de una manera positiva. Este viaje, será filmado para crear una serie documental acerca de la felicidad.

Aquí les dejo el link con mi definición (que es bien corta y bien yo) para que me apoyen con un 'like' y, mejor aún, participen de esta iniciativa tan cool regando la voz o dando su propio concepto.




9.7.12

Es el cumpleaños de tu tío

- Es el cumpleaños de tu tío y no puedes faltar… - dijo mi mamá, molesta de antemano


Y es que cuando una mamá anuncia el cumpleaños de algún familiar, automáticamente pone tono de militar. Si tenemos suerte, sólo menciona el compromiso y sigue con sus tareas diarias. Pero como la vida no es fácil, mis invitaciones a la reuniones familiares vienen acompañadas de una discusión, una advertencia y un “la familia es lo primero”.

Lo peor del caso es que yo me tripeo las reuniones familiares. En verdad. Siempre y cuando no me inviten a la playa justo ese domingo, no tenga alguna parrilla y no esté enratonada.

Cuando uno llega a casa del tío, lo primero que debe hacer es meter la barriga, ponerse derecho y sonreír mucho. Desde pequeña, mi mamá nos enseñó que hay que ponerse la mejor pinta para ver a la familia y no mencionar que raspamos matemática. En mi caso, ella sólo me pide ser bella, educada, inteligente, auto-suficiente, que me guste lo que hago, recordar que mi trabajo es increíble, creer en Dios, hablar bien,  ni pensar en media grosería, ser flaca pero demostrar que como DE TODO… incluso el asado seco que hacen para todas las celebraciones y la torta de la Danubio que ya no soporto.

- Cómo está la uni?
- Bien, bien… (yo me gradué hace raaaato)
El trabajo?
Buenísimo… Full! No tengo vida (…)
Y el novio?
- Terminamos (mi tía lo conoció? Ni se debe saber el nombre)
Ayyy no me digas eso!
- … (…)
- Tan bueno que se veía
- Si, si... Muy buen muchacho pero no funcionó… (HDP ese… que ni se enteren de lo que hizo)
Pero tú estás bella! Grandísima!
Ayyyy gracias! Ya vengo! (desde los 18 años no he crecido más… llevo raaato de la misma estatura)

Para sobrevivir a esto, lo que queda es tomar y tomar. Pásenme la copa de vino y comamos un poco de jamón serrano. De eso, sobra. Yo siempre trato de prenderme un poquito para sonreír más natural. Mis papás si logran activarse rapidito. Celebran todo! Que la comida está lista: aplausos. Que mi prima baila ahora flamenco y ya no ballet: abrazo a la prima. Que la casa de la playa la están remodelando: “y toooodos van a ir a estrenarla cuando este lista! Salud!”. Para ellos, estas rumbitas son como ir a Sawu, Le Club y afines pero sentados en una mesa (wtf).

Uno lo que hace es rezar que piquen la bendita torta. Yo no sé si es en todo el mundo, pero en Venezuela, las tortas son unas aguafiestas. Cantas cumpleaños, soplan la vela y te vas. Es automático. Hay gente que ni la prueba. Yo rogaría no comerme un pedazo de la torta nipa pero quien aguanta a la abuela que piensa que estoy muy flaca (y quién aguanta a mi mamá en la casa diciéndome que ahora sí que no me va a quedar la ropa).

Antes de picar la torta, todos deben haber comido. Eso también es ley. Y no importa cuántas veces digas que tienes un compromiso, debes esperar a que tu primito de 5 años quiera dejar de romper los floreros de la casa y quiera comer. Si él no come, no hay torta. Sin torta, no hay escapatoria.

- Ale, quita la cara ya y ve a hablar con tu tío…

Pienso: shot, shot, shot. Pero un shot de vino es inútil y si pido un whisky mi papá me mira mal. Mi tío es igual al tío de cualquiera. Piensa que soy hombre así que sólo me habla de fútbol, Fórmula 1, tenis y de mi carrera. Obvio que debo estar muy feliz con los resultados de la Eurocopa, mencionar que vivo enamorada de Nadal, y aplaudir cada vuelta que dio Alonso. Después de los deportes, viene lo bueno. Ningún tío empresario soporta la Comunicación Social. Para el mío, yo debería tener una empresa o ser doctora. Adicional a eso, siempre me pregunta por qué no he salido aún en Globovisión (wtf al cuadrado). Haber estudiado en la UCV, y tener el título que tengo, es directamente proporcional a salir en algún canal opositor como reportera (not).

Sonrisa y sonrisa. Foto con los primos. Torta y a la casa. Lo cool de esto, es que ahora lo puedo poner en el blog, exagerar un poquito y creerme el cuento de que ustedes, maybe, sufren lo mismo!

2.7.12

Venezuelan Rockstar


Con esa cola infernal, lo que me tocó fue desviarme al San Ignacio. Allí lo vi. Estaba en una Escalade 4x4, manejando él mismo y abriendo la puerta a un grosor de 3 cm para recibir el ticket del estacionamiento. Yo, a su lado derecho, disimulaba mi emoción al descubrirlo. El tiempo no me dio para mirar mucho. Sólo pillé que iba acompañado por una mujer de copiloto y por dos motos con escoltas. Yo no es que sea admirador de su trabajo. Por el contrario, me la paso criticando a cuanto periodista o fanático que vive obsesionado con ellos. Pero de todas todas, es un rockstar y yo tenía que perseguirlo.


Por Ley de Murphy, mi ticket no salía. El carro de atrás desesperado empezó a gritarme sin darse cuenta de que yo tenía más apuro que él. Ese ticket salía o yo rompía la baranda. Tenía que descubrir donde estaba parada la camioneta. Era necesario estar cerca de él. Con par de golpes a puño cerrado logré entrar al estacionamiento y salir pirado a conseguir puesto. La camioneta de él no tenía placa, no tenía ningún sello, calcomanía, nada! Y yo necesitaba saber dónde se iba a parar.


Al cabo de dos pisos, vi a los escoltas. Dos Guardias Nacionales, al mejor estilo de Terminator, estaban en el pasillo del ascensor esperando que él se bajara. Yo, me paré en el primer hueco que encontré y me bajé corriendo hacia el mismo sitio. Guardé mi celular. Lo primero que pasa por la mente de alguien como él, es huir de cualquier estúpido que quiera tomarse fotos o hacer preguntas. Mi movida era más inteligente: actuar como si no lo reconociera.


Al frente del ascensor esperé paciente. Conté ladrillos y eché una miradita de vez en cuando a la mujer del tipo porque estaba divina. Unos años más joven que él y con un vestidito rojo que Dios se lo guarde. Él lucía tranquilo aunque algo impaciente con el ascensor. Tocaba par de veces el botón y no paraba de suspirar profundo. Los GN, mudos. Si hubiesen tenido un gorro largo y peludo, hubiese pensado que eran ingleses.


El ascensor nunca llegó por lo que el tipo dijo: “vámonos que esta mierda está dañada”. Yo pensé: “como todo en este país” pero me salió un: “así parece”. El tipo no me miró, la jevita sí y los Guardias me bloquearon unos segundos. Yo pensé que hasta ahí había llegado yo, pero no fue así. En el piso siguiente, estaba el ascensor. Esperándonos y respondiendo a mis súplicas. Me monté corriendo. Como si fuese parte de su manada. Apurado y mirando mucho al piso. No quería hacer contacto visual para que no me descubrieran. Había logrado permanecer tanto tiempo cerca, que no podía arruinarlo ahora. Me arriesgué con un “hace calor”. Ahora mi meta era que me respondiera, pero no lo logré. Se abrió el ascensor y todos salieron. Yo no. Un guardia ya me tenía pillado y esto podía terminar mal. Esperé a salirme en el siguiente piso y llamé a mi novia: “Gorda, acaaaabo de estar con Diosdado en el ascensor del San Ignacio…! Tenía unos escoltas que te cagas…”