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30.12.11

Penúltimo día del año

Y llegamos al penúltimo día del año pensando en todo lo que sucedió, lo que ha debido suceder y lo que hay que celebrar!

Lo que sucedió:

  • Trabaje infinito. Conocí lo que es quedarse con ganas hasta las 9 p.m. en la oficina levantando un proyecto que sientes propio e intercalando los almuerzos entre la comida y cuevana. La ventaja es que empiezas a hacer las cosas por gusto y no por sueldo… y además, no agarras cola vía tu casa!
  • Mi mejor amiga decidió vivir en Australia. No por los canguros, sino por estar con el amor de su vida. Un día me mandó la foto con su anillo de compromiso y al día siguiente ya no estaba para desayunar los fines de semana juntas.
  • Me reconcilié con una amiga. No de esas reconciliaciones donde pides perdón, lloras, abrazas y de la nada vuelven a ser bff. Esto fue más orgánico. Un día, out of nowhere, nos escribimos trivialidades. Fue suficiente para entender que no hay forma de sacarla de mi vida aunque en algún momento lo consideré.
  • Me escapé a una discoteca sin que mi novio del momento lo supiera. A veces debes vivir esas cosas para darte cuenta de que algo falla. La travesura es divertida, debo admitirlo, pero más allá de eso queda el aprendizaje de entender que están caminando en direcciones contrarias… Por lo que decides seguir caminando sin mirar atrás.
  • Terminé una relación. No es secreto para nadie que yo vivía un on and off interminable. Esta vez el botón se quedó en off for good. For better!

Lo que ha debido suceder:

  • Terminar mi postgrado. No es justo que quiera tanto algo y le dedique tan poco tiempo. Esto es lo que denomino auto-sabotaje y pretendo detenerlo en lo que arranque el 2012. No hay nada más difícil que luchar contra uno mismo. Tienes muy claro quién es tu enemigo pero no puedes hacer nada para detenerlo. Les contaré como me va.
  • Curso de locución. Está en mi lista de TO DO’s 2012. Prometido a todo vigilante, tía, amigo, vecina, enamorado y afines que me han dicho que tengo voz y las ganas para lograrlo…
  • Viajar más. Este año me tocó salir sólo una vez a Perú. No me desagradó la idea pero siendo un destino que ya conocía, me sentí un poco atascada. El año que viene arranco con un viaje en Febrero y espero que pasear la maleta mañana me ayude a seguir en el mood viajero all year long.
  • Que la puerta de copiloto de Sebastián sirviera. Lo intenté. So many times. Incluso me llegaron a estafar en un taller dejándome en la quiebra por unos meses y con el carro en peores condiciones que antes. No comments about it. Aún me pongo roja de pensarlo…

Lo que hay que celebrar:

  • Comencé yoga y contra todo pronóstico, lo amo! Es de las pocas cosas que me han dado paz infinita en la vida y que sólo dependen de mí y mi mat. Una vez que controlas la respiración, es cierto que logras desconectarte y estar totalmente alineada contigo misma. No me paro de cabeza aún. Menos hago posiciones extraordinarias. Pero de todas todas, lo disfruto infinito.
  • Soy la madrina del matrimonio de mi mejor amiga. First time. Novata total y lo estoy disfrutando al máximo. Para ella, yo soy su familia... Y para mi, ella es mi soulmate.
  • Conseguí el mejor spot de posada en Los Roques. Es perfecta la ubicación y la dueña de la posada cree que soy su hija perdida por lo que nos atiende como reyes keeping it real. No es lujoso pero es acogedor y de despedida siempre te prepara unas langosticas.
  • Se graduó mi prima. Para quienes no saben, Andrea Molina es mi hermana mayor. Es de las cosas más lindas y reales que están en mi vida. Este año se graduó y fue tan importante para mí como mi propia graduación… Y cómo celebramos!!!
  • Conocí gente nueva y bonita. Siempre he sido demasiado sociable y hasta farandulera pero este año realmente conocí mucha gente bonita. Personas que sé que me quedan para el resto de la vida y que con las que probablemente comparta mil planes en el 2012.

Feliz 2012, people!

Bosco Gutiérrez: Eso no es así.

Todos los que hemos tenido una experiencia de secuestro cercano, así sea un caso express, coincidimos en pensar que las horas parecen días, el palpitar del corazón no deja cabida para otro sonido, los nervios deben saber negociar y el valor de la vida no se calcula en dólares.
Yo nunca he estado secuestrada y toco madera por eso. Una persona, a la que quiero como a mi propia familia, si lo estuvo.
En esos momentos de crisis, pareciera que a uno le arrancaran las opciones de golpe, te privaran de la libertad de elegir, la inteligencia se desapareciera y solo quedara desesperación y mucha impotencia. Eso no es así.
Me explico: La familia de Bosco Gutiérrez se la vio más fea que yo. El secuestro de Bosco duró 9 meses, en un cuartito de 3x1 metros, sin que la familia supiese nada de él.
Un día de misa, de rutina para ellos, Bosco desapareció.

Siendo ya un secuestrado, por un grupo realmente organizado, Bosco fue llevado a un sitio desconocido. Después de 6 horas, llegó a su destino con la ropa y el autoestima totalmente roto.

Se creía un cobarde por haber hablado de su familia con los secuestrados de manera obligada. Sentía que estaba pagando alguna condena en el purgatorio. Su capacidad de análisis estaba por el piso y en esas situaciones infrahumanas, no lograba diferenciar la vida de la muerte.
Su cuerpo era débil. Tanto que le costaba caminar los 3 metros de la habitación. Estaba totalmente entumecido, sucio y avergonzado. Psicológicamente estaba derrotado. Prefería morir tirado en el suelo de una buena vez. Bosco creía que ya no tenía motivos para seguir, le habían quitado su libertad, y su vida, un par de encapuchados…
Por más crudo y feo que suene, léanlo bien: Esto no es así. Es difícil entender que alguien se preste a cambiar tu vida por un poco de dinero y allí estamos de acuerdo, pero hay que estar claro en dos puntos fundamentales que hace muy poco aprendí: En primer lugar, el respeto de la libertad del hombre como hijo de Dios.
¿Qué libertad si me dan solo agua y pan? ¿Es que acaso puedo pedir un bistec y una coca-cola? ¿Tengo libertad para ver a mi familia? Estamos claros de que eso no es posible. Bosco también lo sabía. Por lo que se ingenió un plan para estar en perfectas condiciones mentales, físicas y espirituales durante su secuestro.
Estamos hablando de un secuestrado que, en un huequito de 3x1, logró aplicar más conceptos y leyes de vida que lo que yo he hecho en mis 24 años por problemas tan tontos como una pelea con un novio.
Empleando la inteligencia, Bosco, decidió darse apoyo a él mismo. Tenía una inmensa necesidad de que alguien le diera ánimos, por lo que tomó su bolígrafo y un pedacito de papel y se auto-escribió una carta como si fuese de su hermano. Así y sólo así, logró sacar las fuerzas que necesitaba para seguir adelante con sus metas.
Además, creó una agenda diaria de actividades y así, poco a poco fue dueño de su espacio, de sus 3 metros y de su vida… En este momento, la voluntad de Dios era esa, y sobre esa base el tenía ciertas libertades.
Aquí entra el segundo punto, esa voluntad. La voluntad que tiene Dios sobre todas las cosas. Caer en cuestionamientos podría llevarnos siglos. Pero lo que paso, pasó. El secuestro ya estaba hecho y dentro de eso, hay un mundo de posibilidades sobre lo cual actuar. Así lo descubrió Bosco.
Bosco Gutiérrez decidió vivir su día a día con horarios, ejercicio, religión. Entendió que el era un negocio y no podía dejar de cuidarse. Era muy egoísta echarse a morir mientras la familia luchaba por él. Era de debilucho, dejarse dominar por la imaginación y no hacer acciones concretas, siempre respetando la voluntad de Dios.
Dentro de las experiencias de él, hay una que particularmente me llena y conmueve. Durante su secuestro, había una festividad celebrada en México. Los secuestradores decidieron ofrecerle a Bosco una bebida tal y como él la desease. Bosco pidió un whisky, en vaso largo, con hielo, y de una marca y edad específica. El whisky era para él la vida. “Si es mentira, me muero”, se dijo a sí mismo. En un mundo en donde solo hay un bolígrafo BIC, una cubeta y una biblia, el whisky puede representar al paraíso. Al entregárselo, Bosco decidió botarlo. No probó ni una gota para demostrase así mismo que tenía voluntad. Ahora sí lo podía todo, hasta sentirse feliz.
Sin preguntas, ni fantasmas, Bosco cuenta que sintió la navidad más feliz de su vida en ese cuartito, acompañado por 5 guardianes, rezando. “La felicidad es así, es sólo felicidad”.
Bosco Gutiérrez logró escaparse y no es mi intención reseñar cada estrategia empleada para volver con su familia. Mi intención es otra: recordar que en la vida tenemos la libertad que Dios nos otorga para decidir en base a su voluntad en busca de un bien mayor. No conozco a nadie que haya pasado por algo más difícil que Bosco, y espero no hacerlo. Sé, hoy en día, que la voluntad es infinita, que la cabeza atormenta con muchas preguntas cuando las respuestas las tenemos cerquita. Tengo claro que pelear porque hay cola, o amargarse porque mi casa luce pequeña es egoísta y que si se trabaja con inteligencia, agradecida, apoyada en Dios, y respetando su voluntad, se puede ser auténticamente feliz.

26.5.11

Notas I

Yo se que era un pacto pero yo lo advertí. Mi primer post fue bien claro: me encanta escribir pero me aterroriza no tener el tiempo para hacerlo con seriedad. Con el ritual que amerita escribir sobre una hoja de papel, sobre las teclas del blackberry o la pantalla de una computadora...

A mi me gusta escribir cuando mi corazón lo grita o una buena historia pasa por mi mente. Confieso que yo todo el día fabulo (si no, pregúntenle a mi novio) pero la verdad es que los cuentos que me invento son acelerados como yo, incomprensibles como mi mamá y tan complicados como mi mejor amiga.

Las palabras son sólo eso: palabras. Están ahí como el aire... Como tú... Esperando a que yo haga algo con ellas que sea admirable, de valor! No me sirven de nada sueltas en ideas. Su misión es ser utilizadas de una manera prudente pero sumamente atractiva... ¿Cómo me voy a atrever a desilusionarlas? ¿Quién soy yo para abrirme una libreta electrónica abierta al público para luego dejarla al olvido...? Y peor aún, ¿que tipo de villana soy si escribo solo por llenar este blog de entradas semanales?

Las cosas se hacen bien o no se hacen. Así dice la gente y la verdad yo soy bien gafa porque siempre le creo a todo el mundo... Mi próximo post será bueno. Por los momentos, escribo esto a minutos de irme con Sebastián a mi casa...

14.3.11

Yo no la maté









Yo no la maté.

A eso de las cinco de la tarde recibí un correo. "Tu sabrás..." era el título y me dio fastidio leerlo. Era obvio que era otro de sus desahogos cargados de arrechera, insultos y mucho sentimiento. Yo de verdad creo que ella estaba loca. No de manicomio, porque ella enamora. El guardia le hubiese quitado la camisa de fuerza al momento de verla y la hubiese invitado a cenar. Ella es de esos locos que engatusan... Que saben enamorar a su alrededor para invitarlo a su mundo fantasía y hadas.

Alguna vez creí que yo pertenecía a ese mundo. Que yo también era feliz a su lado mientras corríamos por el bosque y brincábamos charcos. Con ella, los atardeceres eran cargados de color y las noches tenían infinitas estrellas. Su mundo era así... Siempre y cuando pensaras como ella...

Yo no la maté, porque yo no estaba ahí.

Ella estaba gritando, como siempre. Viéndose al espejo y diciéndose a sí misma que era una princesa. Que su príncipe estaba a punto de llegar en un corcel blanco a quitarle ese hechizo de ser insegura y vivir para los rumores. La cosa es que cuando uno se grita cosas es porque no está bien de la cabeza. Las verdades vienen guardadas en silencios mientras que una mentira esta bien contada si se logra irritar la garganta al decirla... Por eso es que a veces yo no lo creía y automáticamente me iba de su mundo... de su bosque.

Yo no la maté. Ella se murió.

Se murió por dentro de tristeza. No encontró felicidad en tanta rumba, música y piropos. Se murió como era de esperarse. Mirando al espejo y con la frente en alto. Mirando al mundo por encima del hombro y sintiéndose diferente a los demás.

11.3.11

Sebastián Park II

Cualquier persona que me conozca, sabe quién es Sebastián…

Sebastián Park y yo comenzamos a vernos en el 2007, justo después de Carnavales. Yo había pasado muchos años esperando a alguien como él y cuando llegó, quede atónita.

Desde el primer día que lo vi, me enamoré. Fue tanta mi fiebre que no paraba de llevarlo a todos lados y podía pasar largo rato con él cantando al ritmo de mi ipod. Éramos casi uno. Ambos íbamos en la misma dirección, cosa que me encantaba.

Mis amigas estaban felices con mi relación. Gracias a él me acerque más a ellas. Las podía ver más seguido y él era feliz en buscarlas aunque hubiese cola en la Cota Mil o estuviese cayendo un palo de agua. Y es que las colas de Caracas eran hasta soportables con él. Nos reíamos de los cochinos que se sacaban los mocos y mil veces dormimos juntos en la universidad entre clase y clase. Incluso empecé a hacerle más favores a mi familia por lo que, al poco tiempo, mi papá reconoció que Sebas era perfecto para mí.

No todo fue siempre perfecto. Confieso que era incómodo entendernos al principio. Mi abuela llegó a vieja diciendo que hombre que se respeta, la caga. Yo no siempre sabía lo que hacía y más de una vez estuve a punto de darme un tortazo con Sebas.

Sebastián siempre ha sido muy fiel, cosa que agradezco, pero tiene varios defectos que sacarían de quicio a cualquiera. En primer lugar, no tiene mucha fuerza. Es de esos que va “lento pero seguro”. Cuando decide avanzar rápido va directico a meter la pata o a estrellarse contra algo. Él cree que es el típico “machito” y está bien equivocado… A la primera, se asusta y termina golpeado por todos lados. Entonces toca separarse de él un tiempo y que cure sus heridas…

Tampoco es que sea muy grande. De hecho, si me preguntan a mí, físicamente es muy chiquito. A pesar de tener una personalidad enorme y acompañarme a todo lo que le pida, si me fijara en las apariencias, Sebastián no sería mi primera opción… Capaz tampoco la última.

A veces ni reacciona cuando le pido algo. Se queda allí, parado, mirándome y no hay manera de que me preste atención. Yo creo que es rebeldía o falta de pilas. Yo soy su primera relación, la primera que lo ha tocado… Que le ha permitido cumplir su misión en este mundo aunque a veces se le olvide y se ponga malcriado. Porque si algo no tolera él, es que “yo lo maneje a mi antojo”. La primera y única vez que decidí alejarme de él mi vida se convirtió en un infierno. Lloré en todos lados. En el metro, la camionetica, corriendo bajo la lluvia… ¡Era la llorona pero sin el pelo tan largo!

Actualmente sigo con Sebastián Park y debo confesar que aún lo amo. Ya vamos a cumplir 4 años juntos y me alegra decir que hoy, 28 de febrero, Sebastián es todo mío. Mi papa así me lo dijo: “Ya el carro es legalmente tuyo. El crédito del Spark está pago y mañana me entregan los papeles…”

Cuestión de poder

Si algo me molesta en el planeta es no poder hacer lo que quiero. Te quiero escribir y no puedo. Te quiero insultar y no puedo. Te quiero olvidar y ¿adivina qué?

No puedo tampoco besarte o batuquearte para que reacciones. No puedo llorar en público ni en privado porque la mayoría del tiempo siento que esto tenía que pasar. No puedo odiarte y aunque puedo amarte, no puedo hacerlo…

No puedo seguir atada a pensar en nosotros, ni puedo ser sincera cuando te digo que vamos a tener un happy ending. No puedo hacer nada y eso me revienta. No puedo dormir corrido ni dejar de pensar en ti. No puedo coquetear con otra persona pero tampoco puedo dejar de hacerlo. Lo mismo con quitarte mi vaso, llamarte, contarte de mi abuelo o simplemente nombrarte en alguna reunión.

Tú por el contrario si puedes. Tú lo tienes todo. Tu decisión, mi amor, tu vida, posibilidades, tu trabajo, tu familia en pleno. Puedes llamarme cuando te provoque o dejarlo así para siempre. Puedes dormir con tu plumón y decidir quedarte con tu carácter. Puedes jugar play y salir de noche. Puedes comer pizza solo y disponer no llorar por nadie. Puedes coquetear, besar, amar, quedarte con mi vaso y nombrarme…

Con tanto poder, ¿de qué te quejas? ¿Qué te hace sufrir? ¿Mi existencia o la tuya? ¿Qué nos topamos en la vida o que más nunca lo hagamos? Yo quisiera tener tanto poder. Me gustaría poder administrarlo un poco mejor que tú. Poder amar a alguien como se debe. Con todo. Sin dudas y con muchas ganas. Quisiera un plumón y cambiar una copa de vino por tu carácter un día. Quisiera entender lo difícil que parece ser tan poderoso. Tenerlo todo sin saberlo. Pensar que no se puede, como tú lo haces, cuando tienes tanto.

Yo no puedo cambiar mucho mi destino. (Creo que cuando Dios escribió el mío lo selló en una caja fuerte). No puedo nacer distinta, ni pensar de otra forma pero en parte lo agradezco porque puedo ser yo. Puedo ser sincera con quien amo. Sincera con la vida que llevo. Aceptar lo que no puedo hacer y valorar lo que si. Modificar el paisaje de mi destino para hacer el recorrido más agradable. Disfrutar de mí. De mí y de ti cuando estabas. Cuando tu poder te lo permitía y Dios te metió en mi caja fuerte…

Puedo salir de mi casa sin remordimiento de no haberlo intentado siempre. Puedo entender que no todo es como uno quiere. Que quien se duerme, pierde. Y que aunque no te pueda olvidar nunca, me hace feliz el aprendizaje que me dejaste. No puedo saber que tienes en tu cabeza aunque tú sabes que hay en la mía. Eso es la magia de tener poder. De ser poderoso. Tener algo que el otro no tenga. Tú siempre me has tenido (hasta cuando parecía que no). Has tenido mi cuerpo y mis cartas. Mi casa y la tuya. Mis sueños y las ganas de que los compartas no pudiendo obligarte a nada.

Recuerda que yo casi nunca puedo contigo. No puedo cambiarte. No puedo. Amarte por siempre es algo que tampoco puedo. Ni eso, ni negarte un beso. A mi me quitaron el poder de decirte “mas nunca” sin quedar como una mentirosa. No puedo negarte lo increíble que eres para mí y lo inseguro que eres por dentro.